
Juneteenth y la Obra Inconclusa de la Libertad
De los editores de Rally/Agrupémenos
La festividad de Juneteenth conmemora una de las mayores victorias en la historia de Estados Unidos: el fin de la esclavitud. El 19 de junio de 1865, los afroamericanos esclavizados en Texas se enteraron de que la Proclamación de Emancipación había liberado a todas las personas retenidas en los estados confederados, hecho que había ocurrido dos años y medio antes. Esta festividad celebra una libertad conquistada mediante la lucha y sirve como recordatorio de que es posible derrocar sistemas de opresión profundamente arraigados.
La abolición de la esclavitud transformó la nación. La emancipación suprimió un valor de aproximadamente 4000 millones de dólares en propiedad humana —lo que en aquel entonces representaba la mayor concentración de riqueza privada en la economía estadounidense. Pero dicha riqueza nunca se redistribuyó entre las personas que habían sido esclavizadas. Quienes habían recuperado su libertad no recibieron las prometidas «40 acres» ni reparaciones, sino que se vieron obligados a integrarse en un sistema de explotación extrema: la aparcería (“sharecopping”, en inglés). Entretanto, la riqueza generada por el trabajo de los esclavizados y por las tierras arrebatadas a los pueblos indígenas se convirtió en el cimiento del capitalismo estadounidense y del poder global de Estados Unidos.
La propiedad privada sobrevivió, y la clase dominante se reorganizó en torno a nuevas formas de explotar la mano de obra, controlar la tierra y dividir a los trabajadores por motivos raciales.
Juneteenth nos desafía a examinar las barreras a la libertad que aún persisten hoy en día. La sociedad posee una riqueza sin precedentes; sin embargo, millones de personas carecen de acceso a las necesidades básicas. Al mismo tiempo, esa riqueza y el poder que conlleva se concentran en manos de una reducida clase dominante de multimillonarios que recurren a métodos fascistas —atacando la democracia, avivando el racismo, ampliando la vigilancia y desatando la violencia estatal— para mantener su dominio.
A medida que la inteligencia artificial y la automatización transforman la economía, un número creciente de trabajadores —de todas las razas, géneros, nacionalidades y sectores industriales— se ven desplazados, quedando sin participación alguna en un sistema que ya no los necesita. La lucha por la dignidad humana y una democracia auténtica exige ahora la abolición de la propia propiedad privada capitalista. Los trabajadores desplazados se están convirtiendo en una poderosa fuerza social: la clase trabajadora abolicionista de nuestros días.
En todo el país, los abolicionistas de hoy están en acción: protegiendo a sus vecinos frente al ICE, exigiendo atención médica y vivienda, y luchando por el derecho al voto. Muchos sienten indignación y descontento, pero aún no perciben que hoy es posible un sistema diferente: uno en el que la riqueza que todos generamos se comparta en lugar de ser acaparada por unos pocos. La tarea que tenemos por delante consiste en ayudar a la gente a ver esa posibilidad y a luchar por ella.
El Juneteenth encierra un espíritu de esperanza y transformación. Nos enseña que es posible abolir sistemas que antes se consideraban inamovibles. Al celebrar la emancipación, asumimos esa labor: construir una sociedad donde la riqueza que todos creamos sea propiedad común y se distribuya según las necesidades. Esa es la tarea inconclusa de la libertad.
Publicado el [insert date] de 2026.
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