
Por el Comité Electoral Nacional de la Liga
Las recientes victorias de los candidatos Abdul El-Sayed en Michigan y Angie Nixon en Florida durante las elecciones primarias causaron mucha conmoción, tanto en las estructuras tradicionales del Partido Republicano como del Demócrata. Estas representaron las victorias más recientes y de mayor impacto en una racha de triunfos de candidatos progresistas, socialistas o de la clase trabajadora que están haciendo campaña para obtener un escaño en el Congreso, las legislaturas, los consejos municipales y las juntas escolares en todo el país.
Estos triunfos se lograron frente a demócratas a favor de las grandes empresas, quienes a menudo gastaron hasta 15 veces más que los candidatos que resultaron victoriosos. Esto se logró haciendo campañas para fomentar soluciones prácticas para los problemas básicos que enfrentan los votantes de la clase trabajadora. Después de décadas de estar a la defensiva, estas campañas electorales se están uniendo en torno a demandas y programas positivos para mejorar la vida de los trabajadores. No solo están creando programas, sino que también se están organizando para ganar las elecciones necesarias para poder luchar por ellos. Y como lo ha demostrado el movimiento de Mamdani, cuando ganan, se organizan para implementar tales programas.
Tal como lo dijo Angie Nixon: “Mi visión es la de un país en el que construimos viviendas que las personas realmente pueden pagar… Donde se considera que la atención médica es un derecho humano. Donde las escuelas públicas obtienen todo el financiamiento que necesitan. Donde invertimos en la resiliencia climática antes de que ocurra un desastre. Donde protegemos la democracia porque las personas no pueden luchar por una vida mejor si se están silenciando sus voces”.
AVANCES ELECTORALES
Estas campañas están arraigadas en los sectores de la clase trabajadora que se ven amenazados y resultan perjudicados por la adopción de la producción digital y de la inteligencia artificial (I.A.) por parte del sistema de la propiedad privada. Los millones de personas que no tienen ningún futuro en la economía de los multimillonarios representan una amenaza existencial para el sistema bipartidista que el capital ha utilizado para controlar a la clase trabajadora estadounidense durante más de 200 años. Sus avances electorales están provocando ataques feroces provenientes de todos los bandos. Recientemente, la administración de Trump publicó un informe del Departamento de Estado en el que califica de “terrorista político” a cualquier persona que se oponga a la agenda de los multimillonarios.
Los líderes del Partido Demócrata los han atacado desde otra perspectiva, principalmente al afirmar que no pueden combatir eficazmente el fascismo que existe en el movimiento de “Hacer que los Estados Unidos vuelva a ser grande” (MAGA, por sus siglas en inglés) porque son incapaces de “resultar electos”. Esta acusación es sumamente chistosa, pues proviene de los demócratas que orquestaron el monumental fracaso que sufrieron en 2024. Primero, dijeron que los progresistas solo podían ganar en los estados azules de las costas. Posteriormente, cuando El-Sayed ganó en Michigan, en el Cinturón del Óxido, afirmaron que él no podría ganar en noviembre porque no obtuvo el voto afroamericano. Después, cuando Angie Nixon ganó en el “sur profundo” de la Florida y arrasó en todas las comunidades negras del estado, dijeron que no podía ganar en noviembre porque es afroamericana.
Los organizadores de estas victorias son una coalición diversa de organizaciones electorales: Working Families Party (Partido de las Familias Trabajadoras), Democratic Socialists of America (Socialistas Democráticos de los Estados Unidos), Leaders We Deserve (Líderes que Merecemos) y Justice Democrats (Demócratas para la Justicia), entre otras. Estas incluyen diferentes ideologías y distintas estrategias, pero todas convergen en torno a la lucha por las necesidades y las demandas básicas de la clase trabajadora. Working Families Party ha desarrollado una garantía para las familias trabajadoras: vivienda, atención médica, buenos empleos, cuidado infantil y tiempo para pasar con la familia.
Estos grupos no siempre están de acuerdo e incluso a veces apoyan a diferentes candidatos en una misma contienda electoral. Pero lo importante es que están movilizando a millones de personas hacia un mismo rumbo: una ruptura con el duopolio bipartidista a favor del capitalismo, así como la creación de un movimiento político que apoye las demandas en torno a los derechos humanos básicos de nuestra clase trabajadora multirracial.
LOS SOCIALISTAS DEMOCRÁTICOS
Una contribución importante de los Socialistas Democráticos de los Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) ha sido la reintroducción del concepto de socialismo en el debate político de este país. Incluso dentro de DSA existe una confusión generalizada sobre lo que realmente es el socialismo: desde el marxismo hasta el capitalismo del New Deal (el Nuevo Trato) de Franklin Delano Roosevelt. Sin embargo, el concepto básico de que el gobierno rinda cuentas para velar por las necesidades humanas representa una base muy poderosa para que un movimiento pueda determinar cómo es realmente el socialismo, o una economía cooperativa, en la práctica. En la era de la inteligencia artificial, para satisfacer las necesidades humanas será necesario abordar asuntos fundamentales que no solo se relacionan con la redistribución de la riqueza, sino también con la propiedad pública de las empresas y de los medios para crear riqueza desde un principio.
Bernie Sanders, quien se autodenomina socialista, ha hecho un llamado para que la mitad del sector dedicado a la inteligencia artificial sea propiedad pública. Por su parte, Abdul El-Sayed, quien se autodenomina procapitalista, ha pedido que exista una gobernanza pública, mientras que Ro Khanna, miembro de la Cámara de Representantes por el estado de California, quien también se autodenomina procapitalista, propone imponer impuestos al sector de la inteligencia artificial para crear un programa de empleos con un valor de miles de millones de dólares. La lucha por estas demandas justas, junto con las propuestas para imponer impuestos a las grandes riquezas y a los multimillonarios, se situará necesariamente a la vanguardia de la lucha por el control de las empresas depredadoras que están destruyendo a los Estados Unidos.
UNIDAD Y VISIÓN
El papel de los revolucionarios consiste en promover de forma continua la unidad en torno a las demandas inmediatas de la clase trabajadora y mantener el rumbo adecuado del movimiento hacia el cumplimiento de esas demandas. La economía y la historia nos enseñan que una economía cooperativa es necesaria para lograr esto y que los revolucionarios tienen la responsabilidad de mantener presente esa visión en cada etapa de la lucha.
La lucha por la unidad no solo debe combatir la intolerancia racial manifiesta dentro del movimiento MAGA, sino también las divisiones insidiosas que los agentes de las grandes empresas siembran dentro del Partido Demócrata. Critican a los Socialistas Democráticos de los Estados Unidos porque la mayoría de sus integrantes son blancos y cuentan con una educación universitaria (aunque la mayoría de los candidatos de DSA han sido personas de color). Esta es una debilidad que muchos miembros de DSA ya están abordando para poder superarla.
Por ejemplo, la campaña de Zohran Mamdani logró llegar a un amplio sector de la comunidad afroamericana y aumentó su porcentaje de votos en las zonas con poblaciones mayoritariamente negras, pasando del 39% al 64% entre junio de 2025 y la fecha de las elecciones para la alcaldía de Nueva York en noviembre de 2025.
Tal como lo explicó en ese momento Afua Atta-Mensah, directora política de esta campaña:
“Algunos de los cambios que tal vez hayan observado consistieron en pasar de la idea general de cómo esto nos ayuda a todos, lo cual es cierto, a hablar de aspectos específicos. El robo de escrituras afecta a las comunidades negras. Hay que decir la palabra ‘negro’. Si se trata de estas comunidades, hay que decirlo. No se limiten a mencionar el ‘impacto desproporcionado’. Cuando hablamos de mortalidad materna, claramente debemos hablar de las mujeres negras. Así que hay que decirlo. Y vayamos al centro de Brooklyn y hablemos de este punto”.
Actualmente, Atta-Mensah se desempeña como comisionada de la Oficina de Equidad y Justicia Racial de la ciudad.
Todas las diversas organizaciones de la clase trabajadora que participan en estas campañas tienen tanto defectos como limitaciones. El punto no es centrarnos en ellos y, definitivamente, tampoco permitir que nos dividan, sino trabajar para superarlos. Si algunos de nuestros simpatizantes provienen de posiciones de privilegio y prejuicio, abordemos ese problema, pero también démosles la bienvenida a nuestra lucha. Después de todo, la inteligencia artificial nos afectará a todos. Tal como lo explicó Angie Nixon: “Soy una mujer negra con el cabello natural. Asusto a las personas simplemente por ser auténtica. Así que quiero dejar en claro que esto no se trata de las etiquetas utilizadas para describir a las personas, sino de sus necesidades”.


