Libertad o muerte en las elecciones de 2026
Comité Electoral Nacional de la Liga
Durante la temporada electoral, a la clase trabajadora se le promete como carnada atención médica, vivienda, educación, seguridad alimentaria—las necesidades básicas, como si estuvieran al alcance de la mano, para luego dejarnos con la mano extendida, luchando a ciegas por todo. Ahora, el partido de Trump, el MAGA de «Make America Great Again», te ofrece 5.000 dólares si votas por candidatos que te quitarán todo lo que necesitas para sobrevivir.
¿Volveremos a caer en esta artimaña, mientras nuestro país y el planeta se hunden en el caos? ¿O será este el año en que la frustración acumulada se transforme en acción concertada? ¿Estamos preparados para pasar a la acción? Este año, nuestras vidas dependen de ello.
En 2026, los trabajadores no tendrán más remedio que enfrentar el movimiento MAGA y demandar que el gobierno satisfaga nuestras necesidades esenciales. Como dijo Angie Nixon: «Protegemos la democracia porque la gente no puede luchar por una vida mejor si se silencian sus voces». Los estados indecisos son especialmente estratégicos. Sobre todo en el sur y en el Rust Belt, los candidatos que defienden las necesidades básicas se enfrentan directamente a MAGA. Cuando ellos empiecen a derrotar al fascismo con más eficacia que los demócratas corporativistas, abrirán una brecha en el Partido Demócrata, dando paso a la revolución política.
En Florida, Angie Nixon lleva años arriesgando su vida defendiendo a los votantes. Cuando el gobernador DeSantis propuso una manipulación ilegal de los distritos electorales, ella organizó una sentada en su despacho. En estos momentos, su campaña senatorial está muy reñida frente a Ashley Moody, la mentirosa, ladrona y estafadora que robó 10 millones de dólares a los niños de Florida beneficiarios de Medicaid.
En Míchigan, el candidato demócrata al Senado Abdul El-Sayed lucha por la atención médica universal. Como antiguo director de salud pública, él sabe que Medicare debería ampliarse para dar cobertura a todo el mundo «desde la cuna hasta la tumba», sin primas, copagos ni franquicias. Actualmente en su campaña, va en la delantera por un estrecho margen.
El resultado de estas elecciones depende de nosotros. El statu quo equivale a pobreza, enfermedad, guerra, inteligencia artificial (IA) sin regulación y desastre medioambiental. Cuando apoyamos a estos candidatos que defienden las necesidades básicas, estamos apoyando a nuestros vecinos, a los niños de la comunidad, a las personas mayores, a nuestras familias y a nosotros mismos.
VICTORIA
La clave para ganar es aumentar la participación electoral y forjar la unidad intergeneracional. Esto significa continuar y aprovechar los levantamientos no violentos de 2025-26 en Los Ángeles, Chicago y Minnesota. Organizaciones como Ice Watch e Indivisible se están movilizando activamente para proteger los colegios electorales frente a ICE y el ejército. Inspiran a la juventud porque vinculan la acción directa con el voto. No podemos derrotar al fascismo sólo con votos. La victoria exige una protección electoral integral sobre el terreno, antes, durante y después de las elecciones, durante el recuento de votos y la toma de posesión de los ganadores. Cuanto mayor sea la participación electoral y más amplia la victoria, más difícil le resultará a MAGA robarla.
Los votantes más jóvenes desconfían de los dos partidos principales. Son mucho más propensos a apoyar a candidatos que defienden las necesidades básicas. El 46 % de los estadounidenses de entre 18 y 34 años tiene ahora una opinión «favorable» o «muy favorable» del socialismo democrático, según una encuesta de la CNBC. Su participación es fundamental.
«Infórmate sobre los candidatos de tu zona», dijo Marilyn Sobel, miembro del Partido de las Familias Trabajadoras de California. «Incluso en las zonas más conservadoras suele haber candidatos que abogan por la financiación de las necesidades básicas de sus comunidades, al tiempo que se presentan a la junta escolar, al ayuntamiento o a la alcaldía. Estas elecciones suelen decidirse por unos pocos votos y los votantes más jóvenes pueden ver su influencia de forma más directa. Les preocupa la inflación y el acceso a empleos, pero también quieren que el ICE y Flock salgan de sus comunidades».
UNIDAD
La revolución económica, especialmente el crecimiento explosivo de la inteligencia artificial, está haciendo posible la unidad de la clase trabajadora norteamericana como nunca antes. Según una reciente encuesta de Politico, más de un tercio de las personas que se identifican como trabajadores están desempleadas. La preocupación compartida por mejores empleos, las necesidades básicas y el medio ambiente, nos permite forjar la unidad de la clase trabajadora por encima de las divisiones partidistas. El 65% de los votantes afirma que el sistema está manipulado a favor de los ricos (fue el 56% durante el primer mandato de Trump). Ven reflejadas sus propias vidas: sin trabajo estable, sin vivienda, sin seguridad, sin planeta sostenible y sin futuro.
Muchos trabajadores están desilusionados con ambos partidos. Les repugna la violenta represión de Trump contra los trabajadores inmigrantes sin antecedentes penales y sin hacer nada malo. Al mismo tiempo, la gente de ambos partidos se está rebelando contra los centros de datos y las sequías y elevadas facturas de electricidad que provocan. Cada vez más están abiertos a la idea de que la clase empresarial en su conjunto está en su contra. Empiezan a comprender que el engaño sobre el «voto de los indocumentados» busca arrebatarles su propio derecho al voto. Esta es una oportunidad para dar visibilidad a y votar por candidatos independientes que luchen por lo que necesitamos, sin importar etiquetas partidistas.
DEMOCRACIA Y SOCIALISMO
Las elecciones son un terreno donde la clase trabajadora puede tanto derrotar al MAGA como hacer campaña proactivamente por programas que satisfagan sus necesidades básicas. Aunque hay quien afirma que la etiqueta de «socialista» supone un obstáculo para la victoria, en realidad ha sido una oportunidad para demostrar que, en esencia, el socialismo significa simplemente garantizar las necesidades humanas y un futuro sostenible. La caza de comunistas funcionó en la década de 1950 porque el socialismo parecía algo abstracto y ajeno. Se desmorona en cuanto la gente comprende lo que realmente significa el socialismo: la propiedad cooperativa de nuestros bienes económicos esenciales, como la tierra, la energía, el agua, la salud y la tecnología, y la protección de la sociedad y la Tierra, en lugar de saquearlas por lucro.
La lucha no se centra en las etiquetas, sino en el poder de la clase trabajadora para hacer valer sus reivindicaciones ante la dictadura corporativa. La clase multimillonaria fomenta el odio contra los inmigrantes, los afroamericanos y los socialistas para dividirnos y confundirnos, pero nuestra experiencia vital nos enseña que tenemos una causa común.
La meta queda clara: la inteligencia artificial como propiedad pública, impuestos sobre las fortunas tecnológicas para financiar el empleo, control sobre los centros de datos y la vivienda, garantizar la alimentación, la asistencia sanitaria y la educación, la riqueza pública al servicio del bien común. Esa es la base del debate que se está librando hoy en Estados Unidos, y podemos ganarlo.


